domingo, 29 de enero de 2012

Esos ojos bonitos y por qué nunca me atreví a invitarlos a bailar.

Te quiero decir, aunque nunca me atreva a decírtelo de frente, que me gustan tus ojos, me parecen los mas bonitos que he visto en la vida.

No se mucho de ciencia ni de arte, pero sucede que en ocasiones intento conocer a la gente por sus miradas, de vez en vez le atino. Me gustan tus ojitos porque bailan alegres y así se descubre que toda enterita eres alegre. Tu mirada es clara porque eres honesta con lo que sientes y haces, por tus ganas de vivir. También se trasluce cierta vanidad, no de esa que poseen las mujeres vacías, si no de aquella que arropa a las mujeres jóvenes cuando miran su reflejo y se sonríen como diciéndose “muchacha eres guapa y lo sabes”, aunque no sea lo mas importante para ti. Es que eres como esas flores bonitas y sencillas que crecen abundantes en el campo abierto y no como aquellas de colores chillones, que mueren marchitas apenas adornando cualquier mesa unas cuantas horas.

No te conozco, lo mas cierto es que nunca lo haré, que la suerte no me dará el chance de tomarte la mano en esta vida, así que no sabré si tengo razón, si tus ojos me mienten o te delatan.

Aunque esto no lo sepas nunca, y aunque en este momento se que no te quiero, lo que tu deberías de saber es que tengo unas ganas de quererte que son por mucho mas grandes que la querencia que le haya tenido a querida alguna.

Pero nada importa, eres tu solamente un sueño en un sueño. Tu larga y negra cabellera, tu delgada figura, tus ojos los mas bonitos del mundo aunque se escondan tras esas gafitas, no estarán en mi cama al despertar. Un sueño dentro de un sueño es potencialmente absurdo, un absurdo al cuadrado. Pero lo mas raro del asunto es que ese absurdo es lo mas bonito que tengo en mi oscura vida y tal vez lo único que me hace aferrarme a ella esta madrugada.

Porque aunque todos buscamos la revolución como una necesidad material, social e históricamente condicionada. Yo, clandestinamente y es clandestino porque tu no lo sabes, además busco la revolución y no me avergüenza decir que tal vez sea principalmente por ello, por la dialéctica que baila en tus ojitos cuando miran y siembran futuro.

Son ya las seis de la mañana, no he dormido y estoy cansado, tres cosas flotan entre mis cobijas, El Capital, el tomo II de las obras escogidas de Lenin y un sueño en un sueño que no me deja dormir aun.


B. Ocaña.